Una puja con final abierto, la columna de Atilio Martínez

En el programa “La Radio Con Vos” (FM Futura) dialogaron con Atilio Martínez, licenciado que tiene su columna semanal de análisis y reflexión política. Martínez analizó la coyuntura política de la presidencia de Alberto Fernández, teniendo como eje central las medidas tomadas respecto al Covid-19 y la llamada grieta política.

El licenciado comentó que en esta semana hubo un hecho internacional de vital importancia para analizarla como lo fue el voto de censura que realizó el canciller Argentino a Venezuela en la ONU por supuestas violaciones a los derechos humanos. “Voto impulsado dicho sea de paso por EEUU capital mundial de las violaciones de los derechos de todo tipo, no obstante su propaganda sigue insistiendo que son el país de la libertad”, sostuvo Martínez.

Asimismo, sostuvo que esta decisión ha generado un ruido interno en el frente gobernante que lo intenta mitigar no suscribiendo la declaración del grupo de Lima, una especie de eje político de las derechas conservadoras de Sudamérica.

En ese contexto Alberto Fernández ha dicho no romperán ni la unidad del frente ni con la Vicepresidenta, al mismo tiempo y tras meses de acidas críticas y ningún reconocimiento desde el PRO salieron a saludar el voto anti Venezuela, regando sal en las heridas.
Alberto Fernández no había terminado de definir sus principales políticas cuando la pandemia arrasó con todo y en ese contexto le toca construir su tiempo lo que no es nada sencillo, más aún cuando al asumir se propuso poner fin a la grieta, esa que parece más abierta que nunca.

Al presidente le ha faltado tiempo para persuadir a los propios y sumar nuevos, la persuasión es la música de la política, pero lleva tiempo de maduración, no es una operación espontánea, en el decir del general Quiroga es una danza y contra danza que se baila con elocuencia.

Como decía la semana pasada el bandismo o la grieta es una pasión incendiaria que nos empuja en muchas oportunidades a la irracionalidad, ha decir cualquier barbaridad o disparate sin reparar un segundo en la implicancia de lo que se dice. Quienes dicen no queremos ser Argenzuela ¿conocerán algo sobre la historia de Venezuela?

Quienes forman el frente de todos y mostraron su fastidio públicamente como la ex embajadora en Rusia, Alicia Castro, quien dejó el cargo en rechazo al voto de Argentina en la ONU, recordaron en ese momento que fue este presidente quién dio asilo a Evo Morales, no reconoció al gobierno de facto de Bolivia o apoyó públicamente sin matices a Lula?

En ambas preguntas intuyo, quizás prejuiciosamente, que no. Que quienes repudian esta Venezuela, en referencia principalmente a quienes tiene responsabilidades públicas por un cargo o por los medios que disponen, nada decían de esa otra Venezuela previa a Chávez, que venía enlatada en novelas de la siesta y era un país esquilmado en su recursos, con una desigualdad social escalofriante, sin políticas sanitarias ni de educación que hacían que el analfabetismo se heredara de generación en generación.

Como tampoco quienes hoy replican a Fernández desde la interna del frente casi nada o muy poco dijeron ante leyes como la de antiterrorismo que se sancionó durante a la presidencia de Cristina Fernández, ley que más tarde en manos de la Patricia Bullrich fue la principal amenaza a todos los sectores que enfrentaron las políticas macristas.

Como dice esa maravillosas letra de la canción rocanroles sin destino “imágenes de subir, imágenes de soñar, llenando un lugar vacío”, ese es el desafío que atraviesa la presidencia de Alberto Fernández, el tiempo dirá si el empeño de esta hora redundará en la consolidación de su conducción o en el fin de su tiempo, una puja con final abierto.

Escucha la columna de Atilio Martínez.

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